El buenrollismo es la nueva Inquisición

Post in Spanish, about some aspects of the Spanish [work] culture. I had this draft saved since August 3rd of 2016. I will post it now so that it naturally flows to the bottom of the total posts.

Recientemente estaba viendo un trailer de un videojuego (We Happy Few) cuando he empatizado más de la cuenta con el protagonista, y eso me ha hecho reflexionar, a mi manera (es decir, demasiado).

El buenrollismo, en el mejor de los casos, surge de deseos de paz, amor y todo lo mejor, pero su defensa a ultranza consigue justo el efecto contrario. En algunos casos será simplemente una fachada para ocultar puñaladas traperas, en otros será un auténtico y genuino deseo bondadoso con excesivo celo. Ciertamente puede tratarse de una forma de hipocresía, pero me voy a centrar en aquellos casos en los que realmente se cree en ello.

En ningún caso debe confundirse con el compañerismo, o con la amistad. La diferencia entre el buenrollismo y el compañerismo es que ante un problema el buenrollista te pondrá la mejor sonrisa, te dará una palmadita en la espalda, y te dirá “no te preocupes, todo va a ir bien”, sin ningún efecto en el problema, con el que un compañero te ayudaría. De igual forma, los amigos o compañeros se indican unos a otros cuando se equivocan, pero los errores no existen en el buenrollismo, los buenrollistas levantarán los pulgares y dirán “¡genial idea!”. Lo que es peor, se enfadarán si les llevas la contraria y podrás ver sobre su sonrisa un ceño ligeramente fruncido. Los errores no existen en el buenrollismo, el tiempo nunca es perdido, aunque se pasen seis meses intentando resolver un problema que ya se había publicado que era indecidible.

Es aquí donde entra el factor más inquisitorial del buenrollismo. No se puede disentir, no se puede llevar la contraria, no se puede decir “eso es una mala idea, excepto para un suicidio colectivo”, no se puede decir “no”, no se puede pensar si no es para reforzar las ideas que muy proactivamente y de buen rollo se han planteado, sin pensarlas antes. Sólo se puede asentir, levantar los pulgares, y decir: “¡qué bien!, uhm… esta rata está deliciosa, ¡piñata!, ¡he dicho piñata!, ¡ja ja!”.

Por supuesto, para perdurar en un ambiente buenrollista debe mantenerse el buen rollo, siempre, sin excepción. Una vez acusado de malrollista, te habrás ganado las llamas de la condenación eterna de la negación de la realidad, algo en lo que los buenrollistas son expertos, como un optimista cinturón negro quinto dan. Nunca jamás podrás pasarte al buenrollismo en el futuro, serás un falso, será sarcasmo, o simplemente un error de medición. El buenrollista ha visto tu interior (o se lo ha inventado, es lo mismo), sabe que es negro, y nunca más confiará en ti, eres un grano en el culo que hay que extirpar. Eres una amenaza para “el equipo”, aunque en realidad no se trata del equipo, no hay equipo como no hay compañeros, sólo buenrollistas. Para lo que en realidad eres una amenaza es para el buenrollismo del equipo, algo que hay que mantener caiga quien caiga, puesto que de ello depende la superioridad moral e incluso la autoridad de la que goza el buenrollista. Se crea un fervor religioso (producto de una dependencia) hacia el buenrollismo por encima del equipo, las personas, o del trabajo que había que hacer, ¿alguien se acuerda de eso?

El buenrollismo es, en definitiva, otra forma de toxicidad, aunque los buenrollistas consideran que los tóxicos son los malrollistas, o “los otros” (es lo mismo, estás con ellos o contra ellos). Es clara consecuencia del triunfo del hombre masa, y se manifiesta de muy variadas maneras, como las actividades de “team building” plagadas de sonrisas falsas y ganas de escapar, o todos los vídeos buenrollistas para publicitar algún lugar de trabajo, con los que tienes que comulgar, para no ser acusado de malrollista. El buenrollismo encuentra aliados en el muy mal llamado pragmatismo, del que debería escribir otro día. Por supuesto el buenrollismo florece dependiendo de lo verificable que sea que algo es buena o mala idea, en física aplicada puede no ser horrible, en psicología debe estar fuera de control.

Por supuesto, he considerado la posibilidad de que todo esto no esté más que en mi mente, pero tiendo a pensar que no es así por un sinfín de observaciones. Además de lo mencionado anteriormente, por ejemplo: el triunfo de JavaScript en el servidor, porque alguien debería haber dicho a alguien que eso no era buena idea, y sin el buenrollismo no se explica. ¿Puede la razón y la excelencia vencer a la fuerza de los números y las profecías autocumplidas? ¿Puede el espíritu crítico ofrecer más y mejor y los mercados reconocerlo o da lo mismo qué se venda y lo que importa es la sonrisa que lo acompaña? (Nótese: los mercados somos todos, especialmente en este contexto). Especulo con una fractura en la sociedad, pero eso es futurología. El tiempo lo dirá. Vivimos tiempos interesantes.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s